Salud auditiva: cuida tu oído, cuida tu día a día
¿Subes el volumen de la televisión más que antes? ¿Te cuesta seguir una conversación cuando hay ruido de fondo? La audición es lo que nos conecta con las personas y con el mundo que nos rodea, y cuando empieza a fallar —aunque sea de forma sutil— puede afectar a tu vida diaria sin que te des cuenta. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se puede prevenir o abordar con la ayuda adecuada.
Problemas y afecciones más comunes.
Son varias las condiciones que pueden afectar al oído. Algunas son pasajeras, otras requieren más seguimiento. Conocerlas ayuda a identificar antes cualquier cambio en tu audición.
Otitis (infección de oído)
Una infección en el oído medio o externo. Si no se trata a tiempo puede provocar sensación de oído taponado y afectar temporalmente a la audición, por lo que conviene no dejar pasar los primeros síntomas.
Acúfenos o tinnitus
Percepción de zumbidos, pitidos o silbidos que no vienen del exterior. Puede aparecer tras la exposición a ruidos fuertes o asociarse a cambios en el oído interno. En algunos casos remite con el tiempo; en otros, se mantiene.
Laberintitis
Afecta a una parte del oído interno relacionada con el equilibrio. Puede provocar mareos, inestabilidad al caminar y, en ocasiones, una pérdida auditiva temporal.
Hiperacusia
Una sensibilidad excesiva a sonidos cotidianos, que llegan a resultar molestos incluso a volúmenes bajos. Puede tener origen en el oído interno o estar relacionada con el estrés y el bienestar emocional.
Hipoacusia
Disminución parcial de la capacidad auditiva, en uno o ambos oídos. Puede tener causas muy distintas, desde el envejecimiento hasta la exposición prolongada al ruido, y suele dificultar especialmente los sonidos más agudos.
Fonofobia
Un rechazo o miedo intenso a determinados sonidos, poco frecuente pero con un impacto real en la vida diaria. Puede relacionarse con experiencias pasadas o con una sensibilidad auditiva mayor de lo habitual.
Presbiacusia: la pérdida auditiva asociada a la edad.
Con el paso de los años es habitual que la audición se vaya reduciendo de forma gradual. Suele afectar antes a los sonidos más agudos y dificulta entender con claridad las palabras, sobre todo en ambientes con ruido.
Algunas señales frecuentes: dificultad para entender lo que dicen los demás, necesidad de subir el volumen de la televisión, o esfuerzo adicional para seguir una conversación en grupo. Con el tiempo, estas señales se hacen más evidentes.
Si te ocurre que oyes que te hablan pero te cuesta entender las palabras, sobre todo con ruido, consulta nuestra guía sobre oír pero no entender.
Conoce los audífonos¿Por qué se pierde audición?
Ruidos fuertes
Exposición prolongada a ruidos intensos.
Enfermedades e infecciones
Infecciones o afecciones del oído sin tratar.
Causas genéticas
Factores genéticos y hereditarios.
Estilo de vida
Factores ambientales y hábitos diarios.
Ese pitido o zumbido que no viene de fuera.
El tinnitus, o acúfeno, es la percepción de un pitido, zumbido o silbido que no procede de ningún sonido externo. Es un síntoma muy frecuente y, en muchos casos, no indica nada grave: puede aparecer tras una exposición puntual a un ruido fuerte y remitir por sí solo con el tiempo.
Cuando se mantiene de forma persistente, conviene prestarle atención, porque en algunos casos está relacionado con cambios en la audición. No todos los casos de tinnitus tienen la misma causa, así que lo más recomendable es comentarlo en una valoración auditiva en lugar de sacar conclusiones por tu cuenta.
Pide una valoración¿Cómo se aborda la pérdida auditiva?
Perder audición no significa renunciar a una buena calidad de vida. Todo depende de la causa y del grado de pérdida: no hay dos casos iguales, y la mejor solución es la que se adapta a cada persona.
Audífonos
Cuando cuesta entender lo que dicen los demás, un audífono bien adaptado puede marcar la diferencia: amplifica y aclara el sonido para facilitar la conversación. Existen distintos modelos, muy discretos, que se ajustan a cada necesidad.
Ver tipos de audífonosUna valoración, el primer paso
Antes de plantear cualquier solución, lo primero es entender qué está pasando en tu caso concreto. Una valoración auditiva aclara el punto de partida, sin compromiso.
Solicitar valoraciónConsejos para proteger tu audición.
Protege tus oídos del ruido
Usa protección auditiva en entornos ruidosos —conciertos, obras, maquinaria— siempre que puedas. Reducir la exposición al ruido es una de las formas más eficaces de evitar daños permanentes. Modera también el volumen y el tiempo de uso de auriculares.
Hazte revisiones periódicas
Es recomendable revisar la audición con regularidad, sobre todo a partir de los 50 años o si hay antecedentes familiares. Detectar cambios a tiempo facilita abordarlos antes de que vayan a más.
Cuida la higiene del oído
Limpia solo la parte exterior con un paño suave y evita bastoncillos u otros objetos en el interior: pueden empujar la cera hacia dentro y provocar obstrucciones. Ante molestias, consulta con un profesional.
Salud auditiva en la familia.
La pérdida auditiva no solo afecta a quien la tiene: también a quienes la rodean. Es habitual que sean los hijos, la pareja o algún familiar cercano quienes primero noten los cambios —repetir las cosas varias veces, subir el volumen de la televisión, evitar reuniones con mucha gente— antes de que la propia persona sea consciente.
Si te reconoces en esta situación, no estás solo/a: es más común de lo que parece, y hablar de ello con naturalidad suele ser el primer paso. En Audición Plena atendemos igual si la consulta la inicias tú por un familiar que si la inicia la propia persona afectada.
Revisa tu audición, sin compromiso.
Solicita tu prueba auditiva
Cuéntanos tu caso y nos pondremos en contacto contigo para concretar la cita.